Un error en examen de ADN terminó con una familia dominicana

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Miguel Familia, residente en los Estados Unidos, solo quería una mejor vida para su esposa y sus dos hijitas, llevarlas a vivir a un país con mejores oportunidades, pero sus sueños se quedaron truncos cuando una prueba de ADN    reveló que no era el padre biológico de su hija mayor.

Frustrado, con mucho dolor y   la burla de ser un hombre engañado, se desentendió totalmente de su hija, que tenía 4 años de edad, y dio inicio al proceso para quitarle su apellido.

Fruto de esa situación su esposa Yessica Guerrero, que le afirmaba tajantemente que sí era el padre de sus dos hijas, cayó en una fuerte depresión y en el alcoholismo.

Comenzó a maltratar a la niña y tuvo que afrontar un proceso penal. Sin embargo, el caso cambió 7 años después, cuando en mayo de este año  dos pruebas de ADN en los laboratorios Amadita y    de  Referencia, respectivamente, confirmaron su  paternidad en un 99.99%.

La prueba errada fue emitida por la clínica Testing Research. Mientras el consulado de los Estados Unidos en el país le negó la residencia a la menor .

El tiempo perdido

Hoy Miguel Familia solo quiere recuperar el tiempo perdido con su hija, quien ahora tiene 11 años  y fruto del desplome familiar que vivió  está en manos de unas tías. Lamenta que su pequeña sufrió maltratos y pasó carencias económicas. Explicó que se divorció de su esposa Yessica Guerrero porque pensó que esta le había sido infiel.

Acción penal

El drama de esa familia rota   llegó al punto de que Yessica Guerrero comenzó a maltratar a su hija, por lo que fue sometida a la Justicia.

Un tribunal le impuso la medida de coerción de una garantía económica de RD$100 mil, pero al no poder pagarla  la enviaron a la cárcel de La Romana.

El caso de demanda fue a juicio de fondo.

Una familia quedó desintegrada tras los resultados erróneos de una prueba de ADN, a cinco años la familia recuerda los hechos

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